Artículo de opinión del académico Hermenegildo Coelho en Jornal o País ”La enfermedad holandesa en Angola”

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La mascota de nuestro país es una realidad que llega desde su independencia en 1975 y lo que todo indica es que lo seguirá siendo por largos años. Según la historiadora Catherine Vidrovitch (1992) “Los dramas africanos actuales son demasiado frecuentes y repetitivos para ser fruto del azar” podemos considerar esto como un reflejo de los Presupuestos Generales del Estado (OGE) aprobados en los últimos años, incluso con el cambio de régimen y fundamentalmente desde el titular del Poder Ejecutivo, las prioridades en materia de política económica en el país siguen siendo las mismas.

La apuesta por la Agricultura como prioridad para la diversificación de la Economía es una política que viene del régimen anterior y, como en el anterior, la asignación de la OGE sigue siendo insuficiente, representando porcentajes no superiores al 2% de la OGE. La asignación de la OGE a Agricultura del nuevo régimen previsto para 2020, no llega a 1/3 de la aprobada para este sector en 2013 y aún será revisada por la caída del precio del Petróleo provocada por la pandemia “covid19”. Según el Plan de Desarrollo a Mediano Plazo del Sector Agrario 2018 a 2022, el Territorio Nacional cuenta con 124 millones de hectáreas donde se estima que 50 millones de hectáreas de tierra son cultivables. Sin embargo, solo se explotan 5,6 millones de hectáreas, lo que corresponde a solo el 11,2% de la tierra cultivable. Según el informe de la campaña agrícola 2018/2019 del Ministerio de Agricultura y Silvicultura,

Se estima que el 91% de las explotaciones agrícolas son la base de la agricultura familiar y el 9% del sector empresarial, lo que significa que la recaudación fiscal del Estado para este sector es baja. ¿Deberíamos cuestionarnos cómo un país que ha sido dependiente del petróleo durante 45 años, cuyas exportaciones originan del 94% al 96% de la explotación de oro negro y que no influye en el precio del barril de petróleo, no presenta indicadores de cambios en la situación? Quizás la respuesta esté en la teoría de Beblawi y Luciani (1987) sobre un estado encajado cuya definición se basa en un “estado exotérico” en el que los ingresos se obtienen directamente del exterior, en contraposición al “estado isotérico” basado en ingresos e impuestos internos. .

Así, el Estado exotérico es también un «Estado de afectación», en contraposición a un «Estado de producción», cuya función predominante es el desarrollo de la economía nacional y no la reasignación de recursos naturales. Una vez instalada la lógica, daría frutos en medio de la Economía y Sociedad, el sector privado en general integra un comportamiento de búsqueda de rentas considerado como agentes que se unen en beneficio propio, tienen comportamientos muy oportunos, creando monopolios para beneficio personal.

El poder político en los estados rentistas es un instrumento de acumulación primitiva de capital. En los Estados de Empleo, en cuanto aumenten las rentas del exterior, el gasto público se incrementará en niveles sucesivamente superiores, a fin de completar las cuentas con el único fin de acumular capital de una élite restringida. La promiscuidad es una característica de los estados de encaje donde existen dificultades para separar al sector privado de la clase política, creando una red de relaciones institucionales. Las relaciones suelen ser promiscuas, sujetas a un proceso imperativo de redistribución del ingreso a un grupo restringido.

En los Estados rentistas hay grupos de redes de interés instaladas y mediante conflictos faccionales, definen, en cada momento y en el contexto de relaciones de poder concretas donde el poder político tiene enorme influencia y define la distribución del ingreso. Las crisis económicas en los estados rentistas conducen a profundas crisis de insuficiencia de ingresos tributarios, sumado al aumento permanente del gasto público, se crean políticas de imposición fiscal, aumentando significativamente los impuestos, incluido el propio sector importador.

Esta teoría ilustra enormes similitudes con la política económica angoleña, donde los salarios de la función pública representan el 45% del gasto público y la clase empresarial se confunde con la clase política, donde el estado adquirió el 25% de las participaciones de Unitel y el poder ejecutivo nomina uno. diplomático para administrar un banco, donde parece haber un sistema de justicia selectiva que muestra un conflicto entre dos facciones. Sin embargo, con la caída de los ingresos fiscales del sector petrolero, se introdujeron una serie de impuestos, como el IVA, la UIP y otros. Por tanto, se sigue desarrollando el Plan Nacional de Desarrollo, cuya implementación de políticas y programas económicos sigue siendo un espejismo.

Hermenegildo Coelho

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